La IA encontró su primer límite físico: electricidad, red, agua, permisos y aceptación social. El mercado ya no evalúa solo quién tiene mejores modelos, sino quién puede construir y operar la infraestructura que los sostiene.
La segunda mitad de 2026 no será definida por la narrativa más fuerte, sino por la capacidad de sostenerla: liquidez para Bitcoin, reservas para stablecoins, energía para IA y margen de maniobra para la Fed.
Bitcoin, las stablecoins y las fábricas de IA parecen historias separadas. La primera mitad de 2026 mostró que las tres dependen de la misma variable: quién puede financiar, regular y operar la infraestructura que transforma una narrativa en un sistema económico.