La IA encontró su primer límite físico: electricidad, red, agua, permisos y aceptación social. El mercado ya no evalúa solo quién tiene mejores modelos, sino quién puede construir y operar la infraestructura que los sostiene.
Bitcoin, las stablecoins y las fábricas de IA parecen historias separadas. La primera mitad de 2026 mostró que las tres dependen de la misma variable: quién puede financiar, regular y operar la infraestructura que transforma una narrativa en un sistema económico.
Bitcoin logró recuperarse desde la zona de USD 60,000, pero llegó a finales de mayo con menor demanda spot, salidas de ETF y un mercado de opciones que todavía no reflejaba convicción expansiva.